Shusski te ayuda a reconocer a un buen profesor de esquí

profesor esqui andorra


La mejor forma de empezar a esquiar o a perfeccionar la técnica es dar unas clases de esquí con un buen profesor. Desde
Shusski os queremos dar unos pequeños consejos para poder reconocer a un buen profesor. Estos consejos valen tanto para esquí como para snowboard.

Ser un buen profesor de esquí no depende de su nivel como piensa la gran mayoría de gente. Solo un pequeño porcentaje de alumnos tienen una técnica y nivel tan alto como para exigir un nivel muy alto en el profesor, los diferentes niveles de formaciones de los profesores garantizan que cada alumno tenga el profesor que necesite según su nivel. La mayor parte de los alumnos son debutantes y un debutante necesita otras cualidades de un profesor para disfrutar de su clase y sacar el máximo provecho.

Es difícil encontrar un profesor que reúna todas las cualidades descritas a continuación, por lo que debemos dar prioridad a nuestras preferencias y acabar eligiendo el que nos haga sentir más a gusto. La primera característica es su capacidad de escuchar y saber cuales son nuestras necesidades. Un profesor debe saber escuchar y observar a su alumno para adecuar la clase a su nivel. Tiene que llevar la clase de manera que el alumno disfrute pero se sienta cómodo yendo un poco más allá de su zona de confort, exigiendo a su alumno un poquito más de lo que puede dar.

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Os tenéis que sentir cómodos para comunicarle vuestras dudas y tiene que poder explicaros claramente, dando ejemplos para aclarar estas dudas. La buena educación y la amabilidad son cualidades que se agradecen en un profesor.

Un buen profesor debe transmitir pasión por el esquí, debe contagiar a su alumno con el amor por este deporte. La experiencia es también otro punto positivo para un profesor pues suelen ser mayores los conocimientos. La formación que pueda tener el profesor puede ser señal también de su interés en la enseñanza, facultad que se aprecia al dar una clase.

La paciencia es imprescindible en un buen profesor, tanto para trabajar con niños como con debutantes o grupos difíciles, la paciencia y la empatía son necesarias para poder transmitir correctamente los conocimientos y crear una buena comunicación, además de relajarse y perseverar con los alumnos más difíciles.

Un buen profesor debe conocer sus límites y tener un conocimiento realista de sus competencias y poder admitir en caso necesario que no es adecuado para todo el mundo. Por ejemplo, un profesor que no hable un inglés básico no debería dar clases a un grupo angloparlante, o un profesor que no domine el Freestyle no tiene que enseñar a saltar o a hacer trucos.

Hay pequeños detalles que puede tener un profesor que hacen que sobresalga de la mayoría: grabaros en vídeo para poderos enseñar vuestros errores y poder así explicaros como corregirlos o simplemente para felicitar un avance adquirido; tomarse un tiempo al finalizar la clase para resumir brevemente la clase e indicaros en que tenéis que trabajar para mejorar, son ejemplos de estos detalles que nos hacen valorar positivamente a un profesor.

Desde Shusski, os aconsejamos que si encontráis a ese profesor con el que conectáis y os dais cuenta que cada clase vale la pena, por lo que habéis aprendido y por lo bien que os lo habéis pasado, no lo dejéis escapar y repetid siempre que podais con el mismo.